El papel de la mujer en la ciencia y la tecnología es hoy más visible y relevante que nunca, pero todavía no plenamente equilibrado. Hemos avanzado mucho en presencia, liderazgo y reconocimiento, pero seguimos teniendo el reto de consolidar esa participación en todos los niveles, especialmente en posiciones de responsabilidad. La ciencia necesita diversidad para avanzar, y el talento femenino es una parte imprescindible de esa ecuación.
A lo largo de mi carrera he visto cómo muchas barreras no siempre son explícitas, sino estructurales o culturales. La falta de referentes, los sesgos inconscientes, las dificultades de conciliación o la menor visibilidad del trabajo realizado por mujeres han sido obstáculos habituales. Aunque la situación ha mejorado, todavía es necesario seguir trabajando para que el talento se valore únicamente por su capacidad y no por cuestiones de género.
En los últimos años hemos visto un avance claro en la incorporación de mujeres investigadoras, técnicas y líderes de grupo, así como una mayor presencia en proyectos estratégicos y foros científicos. También se ha producido un cambio cultural importante: hoy existe una mayor conciencia colectiva sobre la importancia de la igualdad y una voluntad real de impulsar entornos más inclusivos y diversos.
Son absolutamente clave. Ver a mujeres liderando proyectos, dirigiendo centros o siendo referentes científicos ayuda a romper estereotipos y a que las jóvenes se identifiquen con una posible carrera científica. Los referentes no solo inspiran, también normalizan la presencia femenina en la ciencia y transmiten un mensaje claro: el talento no tiene género.
En CIC energiGUNE entendemos la igualdad como un compromiso transversal y estratégico. Apostamos por la igualdad de oportunidades en la selección, promoción y desarrollo profesional, fomentamos entornos de trabajo inclusivos y trabajamos activamente para atraer y retener talento femenino. No se trata solo de cumplir objetivos, sino de construir un centro más fuerte, diverso y competitivo.
Estamos desarrollando iniciativas que abarcan desde planes de igualdad y medidas de conciliación hasta acciones de sensibilización y visibilización del talento femenino. También promovemos la participación equilibrada en proyectos, comités y actividades de divulgación, y trabajamos en colaboración con nuestro personal investigador para seguir identificando áreas de mejora. La igualdad es un proceso continuo, no una meta puntual.
Una cultura inclusiva se construye en el día a día, a través de pequeños gestos y decisiones constantes. Implica escuchar, valorar la diversidad de perspectivas, fomentar el respeto y crear espacios donde todas las personas puedan desarrollarse profesionalmente en igualdad de condiciones. Las cifras son importantes, pero el verdadero cambio se produce cuando la inclusión forma parte natural de la identidad del centro.
Les diría que la ciencia y la tecnología necesitan su talento, su creatividad y su visión. Que no se autolimiten por estereotipos y que confíen en sus capacidades. La carrera científica es exigente, pero también apasionante y llena de oportunidades para generar impacto real en la sociedad. Cada vez hay más caminos abiertos y más referentes que demuestran que es posible.
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