El centro acompaña a empresas y desarrolladores para demostrar que los nuevos materiales mantienen sus prestaciones al pasar del laboratorio a condiciones preindustriales

CIC energiGUNE, centro vasco de referencia en almacenamiento y conversión de energía electroquímica y térmica, continúa reforzando sus capacidades para acelerar la industrialización de nuevos materiales destinados a las próximas generaciones de baterías, ayudando a empresas y desarrolladores a superar una de las fases más críticas del proceso de innovación: el escalado.

Aunque el descubrimiento de nuevos materiales concentra gran parte de la investigación en almacenamiento energético, uno de los mayores desafíos consiste en conseguir que esos materiales puedan fabricarse de forma reproducible sin perder las prestaciones obtenidas en el laboratorio. La validación de este proceso resulta decisiva para reducir el riesgo tecnológico y facilitar su transferencia hacia aplicaciones industriales reales.

"El verdadero reto no es desarrollar un nuevo material, sino conseguir que pueda fabricarse de forma reproducible sin perder sus prestaciones", explica Marta Cabello, Research Team Leader de Material Transfer & Upscaling de CIC energiGUNE. "No se trata únicamente de producir una mayor cantidad de material, sino de garantizar que cada lote mantenga la misma calidad y el mismo rendimiento."

Materiales de nueva generación como los ricos en litio, los ánodos con silicio o las nuevas químicas basadas en sodio ofrecen un enorme potencial para mejorar la densidad energética, la seguridad y la sostenibilidad de las baterías. Sin embargo, su éxito dependerá también de la capacidad para fabricar estos materiales de forma robusta, reproducible y competitiva a escala industrial.

Para responder a este desafío, CIC energiGUNE pone a disposición de la industria capacidades que abarcan todo el proceso de transferencia de materiales: optimización de procesos de síntesis, escalado, caracterización avanzada, procesado de electrodos, integración en celdas y validación en condiciones representativas. Este enfoque permite identificar posibles limitaciones desde las primeras fases de desarrollo y reducir la incertidumbre antes de afrontar inversiones industriales de mayor escala.

"La industria necesita demostrar que un material puede fabricarse de forma consistente, manteniendo las mismas prestaciones en cada producción", señala Marta Cabello. "Nuestro objetivo es ayudar a que las empresas puedan tomar decisiones con una base técnica sólida, reduciendo tiempos de desarrollo y minimizando el riesgo antes de abordar la industrialización."

Además del propio escalado, el centro valida el comportamiento de los materiales durante el procesado y su integración en una celda completa, un aspecto clave para confirmar que las prestaciones obtenidas en el laboratorio se mantienen en condiciones próximas a una aplicación real. Este enfoque integral contribuye a acortar la distancia entre el descubrimiento científico y la fabricación de las baterías que impulsarán la transición energética.

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