1º La transición energética está avanzando a gran velocidad, pero también afronta nuevos desafíos. ¿En qué punto nos encontramos y cuáles son hoy los principales retos del sector?
La transición energética ha dejado de ser un objetivo a largo plazo para convertirse en una necesidad estratégica. El crecimiento de las energías renovables, la electrificación del transporte y de parte de la industria, y el aumento de la demanda asociado a la digitalización están modificando la forma en que producimos, distribuimos y consumimos energía. Al mismo tiempo, crecen las exigencias de seguridad de suministro, competitividad y reducción de emisiones.
En este contexto, el almacenamiento de energía es uno de los grandes habilitadores del cambio. Será imprescindible para integrar una mayor proporción de generación renovable, aportar flexibilidad a la red y mejorar su resiliencia. También contribuirá, junto con el hidrógeno, el almacenamiento térmico y otros vectores, a descarbonizar aplicaciones en las que la electrificación directa no resulte técnica o económicamente adecuada.
El reto es acelerar la innovación y, sobre todo, su industrialización. Necesitamos tecnologías más seguras, duraderas y asequibles, menos dependientes de materias primas críticas y diseñadas desde el inicio para facilitar su fabricación, reparación y reciclaje. Para lograrlo habrá que conectar mejor la investigación con las necesidades industriales y con las condiciones reales de operación.
2º Si miramos hacia 2030, ¿qué tendencias transformarán con mayor intensidad el mundo de la energía y el almacenamiento?
De aquí a 2030 veremos un sistema energético más electrificado, distribuido, digitalizado e interconectado. El crecimiento de la generación renovable aumentará la necesidad de gestionar la variabilidad, coordinar la oferta y la demanda y combinar redes, almacenamiento y consumos flexibles. La electrificación avanzará con ritmos diferentes según el sector y exigirá soluciones adaptadas a cada uso.
El almacenamiento se diversificará por escala y tiempo de respuesta: desde tecnologías capaces de actuar en segundos hasta soluciones que desplacen energía durante horas, días o periodos más largos. Al mismo tiempo, la inteligencia artificial, la computación avanzada, los nuevos materiales y los criterios de circularidad permitirán diseñar sistemas más eficientes y acelerar su desarrollo.
3º Aunque las baterías concentran gran parte de la atención, el nuevo sistema energético necesitará distintas soluciones. ¿Qué papel desempeñarán las baterías, el almacenamiento térmico y las tecnologías de larga duración de aquí a 2030?
Las baterías seguirán siendo esenciales por su rapidez de respuesta y su versatilidad. Mantendrán un papel central en movilidad, electrónica y aplicaciones estacionarias de corta y media duración, mientras la investigación mejora su seguridad, vida útil, coste y dependencia de materiales críticos.
El almacenamiento térmico será especialmente valioso para gestionar calor y frío en edificios y procesos industriales, donde puede evitar conversiones innecesarias de energía. Por su parte, el almacenamiento de larga duración no es una tecnología concreta, sino una función que puede cubrirse mediante soluciones electroquímicas, térmicas, mecánicas o químicas, según la escala y el tiempo requerido.
La elección dependerá de la potencia, la duración, la eficiencia global, la densidad energética, el coste, la seguridad, la huella ambiental y las condiciones de operación. Más que competir por una única aplicación, estas tecnologías deberán complementarse y utilizarse allí donde aporten mayor valor al sistema.
4º Además de almacenar energía, será necesario transformarla en vectores y combustibles para descarbonizar los sectores donde la electrificación directa resulta más difícil. ¿Qué papel desempeñarán tecnologías de conversión como el hidrógeno?
La electrificación directa debe ser la opción prioritaria cuando sea eficiente y viable. Sin embargo, el hidrógeno renovable y sus derivados pueden desempeñar un papel relevante en determinados procesos industriales de alta temperatura, como materia prima, en algunos segmentos del transporte y en aplicaciones que requieran almacenamiento energético de muy larga duración.
Serán importantes tanto las rutas electroquímicas para producir hidrógeno como los procesos catalíticos y termoquímicos capaces de valorizar CO₂, biomasa o determinados residuos y convertirlos en combustibles o materias primas. Su contribución climática dependerá del origen de la electricidad, del carbono y de los recursos utilizados, por lo que deberá evaluarse mediante análisis de ciclo de vida.
El desafío no es solo demostrar que estas tecnologías funcionan, sino mejorar su eficiencia y durabilidad, reducir costes y validarlas a una escala próxima a la industrial. También será necesario decidir con rigor dónde aportan más valor, teniendo en cuenta la disponibilidad de recursos, las infraestructuras necesarias y la eficiencia del sistema completo.
5º Europa está impulsando una mayor autonomía tecnológica en ámbitos estratégicos como las baterías, los materiales críticos o el hidrógeno. ¿Qué oportunidades abre este escenario para la investigación y la industria europea?
Este escenario ofrece la oportunidad de construir cadenas de valor europeas más completas: desde los materiales y los componentes hasta los equipos de fabricación, la integración de sistemas, el ensayo y el reciclaje. Para la investigación supone orientar una parte mayor del conocimiento hacia problemas de manufacturabilidad, seguridad, durabilidad y sustitución de materiales críticos; para la industria, acceder a capacidades científicas, talento e infraestructuras de validación cercanas.
La oportunidad no consiste en reproducir todas las tecnologías existentes, sino en identificar ámbitos donde Europa pueda diferenciarse por prestaciones, sostenibilidad, trazabilidad y calidad industrial. La colaboración entre centros y empresas será especialmente útil cuando se articule en proyectos con objetivos técnicos, plazos y rutas de industrialización claramente definidos.
6º Cada vez se habla más de inteligencia artificial, computación avanzada, computación cuántica y nuevos materiales. ¿Cómo están cambiando la forma de investigar y desarrollar soluciones energéticas?
La inteligencia artificial y la computación de altas prestaciones ya están transformando la investigación energética. Permiten analizar grandes volúmenes de datos, predecir propiedades, modelizar interfaces y mecanismos de degradación, y seleccionar los experimentos con mayor probabilidad de éxito. Esto puede reducir ciclos de desarrollo que antes dependían casi exclusivamente de procesos de prueba y error.
La computación cuántica se encuentra todavía en una fase emergente y su impacto práctico será previsiblemente más gradual, aunque podría aportar nuevas capacidades en problemas específicos de simulación y optimización. El avance decisivo llegará de integrar herramientas digitales, conocimiento científico y experimentación automatizada para descubrir y validar materiales y procesos de forma más rápida y fiable.
7º Uno de los grandes retos sigue siendo acelerar la transferencia del conocimiento. ¿Qué hace falta para que una innovación científica llegue antes al mercado y genere un impacto real?
La transferencia comienza al definir el problema. Desde las primeras fases deben establecerse la aplicación objetivo, las prestaciones necesarias y los límites de coste, seguridad, regulación y fabricación. Diseñar una tecnología sin considerar estas condiciones aumenta el riesgo de obtener un buen resultado científico que después no pueda industrializarse.
También es necesario reducir la distancia entre el laboratorio y la validación. Las plantas piloto, las capacidades de escalado y los entornos de demostración permiten comprobar la repetibilidad, la calidad, la durabilidad y el comportamiento en condiciones próximas a las reales, además de generar los datos que necesitan los futuros clientes y los procesos de certificación.
Por último, hacen falta mecanismos de propiedad intelectual adecuados, financiación para las fases intermedias y un primer cliente industrial dispuesto a validar la solución. La transferencia no depende únicamente de la madurez tecnológica: también requiere una propuesta de valor clara, un equipo capaz de ejecutarla y una ruta creíble hacia el mercado.
8º La transición energética no es solo un reto tecnológico, sino también de talento. ¿Qué perfiles y capacidades serán necesarios para liderar esta transformación durante los próximos años?
Necesitaremos especialistas con un conocimiento profundo en electroquímica, materiales, catálisis, procesos térmicos, ingeniería química, electrónica y sistemas energéticos. Junto a ellos serán esenciales perfiles capaces de integrar disciplinas y comprender cómo una decisión a escala de material afecta al componente, al sistema, a la fabricación y al uso final.
La digitalización aumentará la demanda de profesionales que combinen ciencia e ingeniería con modelización, inteligencia artificial, automatización y gestión de datos. También cobrarán importancia las capacidades de análisis tecnoeconómico, ciclo de vida, regulación, propiedad intelectual, escalado y desarrollo de negocio tecnológico.
El desafío será combinar especialización e interdisciplinariedad. La capacidad de aprender, colaborar y trabajar en equipos internacionales será tan importante como el conocimiento técnico, especialmente en un entorno en el que las tecnologías y las necesidades industriales evolucionan con rapidez.
9º ¿Qué ámbitos de investigación concentrarán el mayor esfuerzo científico durante los próximos años y cuáles pueden tener un mayor impacto en la sociedad?
En almacenamiento electroquímico, una parte importante del esfuerzo se dirigirá a materiales más abundantes y sostenibles, baterías de nueva generación, interfaces, mecanismos de degradación y seguridad. El objetivo no será solo aumentar la densidad de energía, sino conseguir sistemas duraderos, fabricables, competitivos y adecuados para aplicaciones concretas.
También crecerá la investigación en almacenamiento térmico y de larga duración, electrolizadores, catalizadores y tecnologías de conversión para producir hidrógeno, combustibles y materias primas con menor huella de carbono. En todos estos ámbitos será decisivo mejorar la eficiencia, reducir el uso de recursos críticos y demostrar el funcionamiento a escalas relevantes.
La circularidad y el diseño seguro y sostenible desde las primeras etapas se convertirán en criterios centrales. Las innovaciones con mayor impacto serán aquellas que, además de ofrecer buenas prestaciones, reduzcan costes y riesgos, faciliten el reciclaje y puedan incorporarse a productos, procesos industriales y servicios energéticos accesibles para la sociedad.
10º En un contexto de incertidumbre geopolítica y competencia internacional, ¿qué debe hacer Europa para convertir su excelencia científica en competitividad industrial?
Europa no parte de una falta de conocimiento, sino de una dificultad para escalar con la velocidad y el volumen de otras regiones. Mantener la competitividad exigirá acortar el recorrido entre la planta piloto y la fábrica, movilizar inversión privada, disponer de energía competitiva, simplificar los procesos de autorización y crear una demanda suficientemente estable para las tecnologías producidas en Europa.
También será necesario coordinar mejor las políticas de investigación, industria, comercio y formación; reforzar el suministro y el reciclaje de materiales críticos; y aprovechar el mercado europeo para alcanzar escala. La ventaja europea deberá apoyarse en la calidad, la seguridad, la sostenibilidad y la capacidad de desarrollar tecnologías fiables para aplicaciones industriales exigentes.
11º Dentro de este contexto europeo, ¿qué papel puede desempeñar Euskadi y por qué puede convertirse en un territorio estratégico para el desarrollo y la industrialización de nuevas tecnologías energéticas?
Euskadi cuenta con un ecosistema capaz de conectar ciencia, prototipado, fabricación avanzada, empresas energéticas y políticas públicas. Esta proximidad permite abordar la innovación desde una perspectiva de cadena de valor y contrastar las tecnologías con necesidades industriales reales, en lugar de desarrollar iniciativas aisladas.
Su principal fortaleza es la capacidad para transformar conocimiento científico en capacidades empresariales e industriales. Iniciativas surgidas del entorno de CIC energiGUNE, como BCARE y Basquevolt, muestran cómo la investigación puede generar nuevas empresas, empleo cualificado y soluciones que contribuyan a reforzar la autonomía tecnológica europea.
Para aprovechar plenamente esta posición será necesario coordinar inversión, talento, infraestructuras piloto y de validación, y participación de clientes industriales. Euskadi puede convertirse así en un referente de cómo una región europea construye capacidades tecnológicas mediante la colaboración público-privada, la especialización y la conexión entre investigación e industria.
12º ¿Qué papel quiere desempeñar CIC energiGUNE en este escenario y cómo aspira a contribuir a la transición energética durante los próximos años?
CIC energiGUNE quiere seguir siendo un agente científico y tecnológico de referencia en las áreas que determinarán el futuro de la energía. Nuestro trabajo integra el almacenamiento electroquímico, el almacenamiento térmico y las tecnologías asociadas de conversión energética.
Nuestra contribución combina investigación de excelencia con desarrollo aplicado, escalado y validación. Queremos comprender los fenómenos que limitan las tecnologías, convertir ese conocimiento en materiales, componentes y procesos mejores, y trabajar con empresas e instituciones para probarlos en condiciones relevantes y acelerar su industrialización.
El objetivo es consolidar a CIC energiGUNE como un referente internacional capaz de generar conocimiento diferencial y transformarlo en impacto. Con ello queremos contribuir a una industria más competitiva, a una mayor autonomía tecnológica y a un sistema energético más limpio, seguro, eficiente y resiliente.
Si quieres conocer las últimas tendencias en almacenamiento de energía y novedades en investigación, suscríbete.
Si quieres unirte a un equipo de primer nivel, colaborar con especialistas en múltiples disciplinas o contarnos tus inquietudes no te lo pienses…