CIC energiGUNE y CAF Power & Automation colaboran en la implantación de nuevos requisitos europeos asociados a sostenibilidad, trazabilidad, huella de carbono y gestión del ciclo de vida de las baterías

La entrada en vigor de la nueva Regulación Europea de Baterías está impulsando una transformación profunda en sectores industriales estratégicos como el ferroviario, que debe adaptarse a nuevos requisitos relacionados con sostenibilidad, trazabilidad, huella de carbono, contenido reciclado, diligencia debida y gestión del ciclo de vida de las baterías. En este contexto, CIC energiGUNE –centro de investigación vasco especializado en almacenamiento y conversión de energía electroquímica y térmica– está colaborando con empresas de la industria ferroviaria para facilitar la implantación de la normativa y ayudarles a afrontar los retos técnicos, organizativos y de gestión de datos asociados a este nuevo marco regulatorio europeo.

Uno de los elementos más visibles de esta regulación es el futuro “Pasaporte de Baterías”, que será obligatorio en la Unión Europea para determinadas categorías de baterías y exigirá disponer de información digital trazable sobre aspectos como sostenibilidad, composición, huella de carbono, circularidad o procedencia de materiales a lo largo de todo el ciclo de vida del producto.

Uno de los casos más representativos de este proceso de adaptación es el trabajo desarrollado junto a CAF Power & Automation, empresa del grupo CAF especializada en sistemas de potencia y almacenamiento energético para aplicaciones ferroviarias, que ha iniciado procesos de implantación de los nuevos requisitos regulatorios en colaboración con el equipo de sostenibilidad de CIC energiGUNE.

La nueva normativa introduce exigencias que van mucho más allá de los tradicionales requisitos de seguridad asociados a las baterías e incorpora criterios relacionados con la evaluación de huella de carbono, el origen y trazabilidad de materiales, la recopilación y validación de datos de la cadena de suministro, la sostenibilidad de procesos productivos o la gestión del final de vida de los sistemas de almacenamiento energético.

Este nuevo marco regulatorio está obligando a fabricantes y proveedores a desarrollar nuevas capacidades relacionadas con la recopilación, estructuración y trazabilidad de información a lo largo de toda la cadena de valor.

“La regulación cayó como un meteorito. Nadie esperaba que en tan breve espacio de tiempo tuviésemos que hacer frente a todo lo que exige”, explica Ion Onandia, ingeniero de sistemas de acumulación de energía en CAF Power & Automation. “No éramos conscientes de toda la gestión de información que íbamos a tener que abordar ni de la complejidad de conseguir determinados datos dentro de la cadena de suministro”.

Según explica Onandia, uno de los principales desafíos ha sido la obtención de información precisa sobre procesos productivos y suministradores externos. “Hemos tenido que hacer mucho trabajo de pedagogía con nuestros suministradores para explicarles que no buscamos fiscalizar sus procesos, sino entender el impacto real de cada etapa productiva en la sostenibilidad del producto final”.

Desde CIC energiGUNE, Andrea Casas, experta en sostenibilidad y regulación de baterías, destaca que la nueva normativa europea representa un cambio estructural para toda la industria.

“La regulación europea de baterías está transformando la forma en la que las empresas diseñan, fabrican y gestionan sus productos. Ya no hablamos únicamente de prestaciones técnicas o seguridad, sino también de sostenibilidad, trazabilidad, transparencia y gestión integral del ciclo de vida”, señala Casas. “Las empresas necesitan desarrollar nuevas capacidades relacionadas con gestión de datos, evaluación ambiental y comprensión de su cadena de suministro para adaptarse a este nuevo escenario”.

La colaboración entre ambas entidades ha permitido desarrollar metodologías de cálculo de huella de carbono y procesos de recopilación y validación de información alineados con los nuevos requisitos europeos.

“Contar con un partner con experiencia tanto en metodologías de cálculo como en regulación ha sido clave para avanzar de forma eficiente”, apunta Onandia.

Además de los retos asociados a la recopilación de información, la nueva regulación también está impulsando cambios en la forma en la que las empresas gestionan internamente sus proyectos y procesos.

“Nos está obligando a ser mucho más rigurosos en la gestión de determinados datos que hasta ahora no se recopilaban o no se estructuraban de esta manera”, explica Onandia. “También nos obliga a pensar en el futuro de las baterías, en qué ocurrirá cuando lleguen al final de su vida útil y en cómo reducir su impacto ambiental mediante estrategias de segunda vida y reutilización”.

Desde CIC energiGUNE consideran que este nuevo marco regulatorio representa también una oportunidad para reforzar la competitividad industrial y acelerar la transición hacia modelos de movilidad más sostenibles y transparentes.

“Las empresas que empiecen antes a estructurar sus datos, entender el impacto real de su cadena de suministro y trabajar sobre la sostenibilidad de sus productos estarán mejor posicionadas en los próximos años”, añade Andrea Casas. “La regulación europea no debe entenderse únicamente como una obligación, sino también como una herramienta para impulsar una industria más eficiente, resiliente y preparada para el futuro”.

La aplicación progresiva de la nueva regulación europea de baterías y la futura implantación del “Pasaporte de Baterías” convertirán la trazabilidad, la sostenibilidad y la gestión de datos en elementos estratégicos para sectores industriales clave como el ferroviario, la automoción o el almacenamiento energético.

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