El Consejo de Ministros ha aprobado, a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), la Estrategia de Almacenamiento Energético; una estrategia clave para garantizar la transición a una economía neutra en emisiones y la efectiva integración de las energías renovables.

Este documento se ha aprobado tras un proceso de participación pública, que incluye la contribución de 5 centros de investigación -entre los que se encuentra CIC energiGUNE de la mano de su Directora general, Nuria Gisbert- que han participado en cinco jornadas temáticas para la definición de la estrategia, así como la consulta pública del borrador resultante.

¿Por qué son importantes los sistemas de almacenamiento de energía?

Como indican desde el Ministerio, las tecnologías que engloban el almacenamiento de energía son capaces de otorgar flexibilidad y estabilidad al sistema, además de evitar que exista una pérdida de energía limpia en aquellos momentos en los que se genera más energía renovable de la que se puede consumir, facilitando que se utilice cuando la demanda de consumo es mayor.

Estas tecnologías han favorecido el desarrollo de nichos de mercado como el de la electromovilidad o el sector residencial a través del autoconsumo eléctrico o el almacenamiento de energía térmica como solución para el aislamento en edificios. Del mismo modo, es altamente eficiente en el sector industrial, donde favorece la descarbonización de procesos que utilizan calor y frío.

La Estrategia forma parte del conjunto de actuaciones planificadas para cumplir con los objetivos establecidos en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 y la Estrategia de Descarbonización a Largo Plazo y contempla disponer de una capacidad de almacenamiento de energía total de unos 20GW en el año 2030 y 30GW para el 2050, cuando en la actualidad la cifra se sitúa en los 8,3 GW.

Como ya adelantaba el borrador, el documento incluye 10 ejes de acción y 66 medidas como el desarrollo de nuevos modelos de negocio como la segunda vida de las baterías, la economía circular, el impulso del hidrógeno verde, el uso del almacenamiento para el desarrollo tecnológico de islas y zonas aisladas, el impulso a la I+D+i, o la eliminación de barreras administrativas para facilitar proyectos e iniciativas.

Tecnologías de almacenamiento de energía

El documento señala numerosas tecnologías de almacenamiento, pero destaca, por su madurez, las centrales hidráulicas de bombeo, que permiten generar electricidad a partir de la liberación de agua almacenada a grandes alturas; o las baterías, que juegan un papel crucial en la actual revolución del vehículo eléctrico, pero también, unidas estrechamente a las placas solares, como sistemas para regular el autoconsumo solar en viviendas o negocios. En la actualidad, las investigaciones en torno a las baterías se centran en la optimización de las mismas para que su vida útil sea cada vez mayor.

En cuanto a las aplicaciones a gran escala, destacan los sistemas de almacenamiento térmico que juegan un papel importante de la mano de las centrales termosolares, donde se almacena calor en tanques de sales fundidas a alta temperatura para después generar electricidad.

Por último, la estrategia de almacenamiento publicada hace referencia a sistemas de almacenamiento más innovadores como el hidrógeno renovable como vector clave para descarbonización de sectores que, de por sí, son difíciles de descarbonizar, como los procesos industriales de alta temperatura, o el transporte pesado, autobuses y/o trenes.

La inversión en investigación, desarrollo e integración en estas tecnologías será clave para la transformación del sistema energético en uno basado en las energías renovables que nos ayude en la lucha contra el cambio climático al proporcionarnos energía libre de emisiones, de forma sostenible tanto medioambiental como económicamente.

Por esa razón, cobra tanta relevancia la reciente publicación de la Estrategia para el Almacenamiento Energético; ya que ésta sitúa al Estado en una posición de liderazgo para afrontar la transición ecológica, en un escenario en el que Europa se ha comprometido a ser el primer continente neutro en emisiones antes de 2050.