La Comisión Europea acaba de publicar una nueva guía que estructura 71 data points del Battery Passport y aclara cuáles serán obligatorios, opcionales o aplicables únicamente en determinadas circunstancias, así como qué información no tendrá que mostrarse todavía cuando el pasaporte sea obligatorio en febrero de 2027. Para las empresas, la pregunta empieza a cambiar: ya no es solo qué exigirá el Battery Passport, sino si disponen de los datos necesarios para construirlo.

El Battery Passport acaba de dar un paso importante hacia su implantación real. CIC energiGUNE ya ha analizado anteriormente el papel del Pasaporte Digital de Baterías en la estrategia europea para una industria más sostenible y trazable, pero la nueva documentación publicada por la Comisión permite ahora avanzar desde el marco general hacia requisitos de datos mucho más concretos.

La Comisión Europea ha publicado la versión 2.0 de “Digital Batteries Passport – data points by category”, una guía fechada el 15 de agosto de 2026 que organiza en 71 data points la información contemplada en el Reglamento Europeo de Baterías y aclara cómo aplica a las baterías de vehículos eléctricos, las baterías de medios de transporte ligeros (LMT) y las baterías industriales con una capacidad superior a 2 kWh. Consultar “Digital Batteries Passport – data points by category” de la Comisión Europea.

La relevancia de esta publicación no está en que introduzca nuevas obligaciones. La propia Comisión señala expresamente que el documento debe leerse junto con el Reglamento (UE) 2023/1542 y los correspondientes actos delegados y de ejecución, y que no amplía las obligaciones establecidas legalmente. Consultar el Reglamento (UE) 2023/1542.

CIC energiGUNE ya ha analizado también los principales elementos de la nueva normativa europea sobre baterías, que introduce requisitos relacionados con sostenibilidad, rendimiento, seguridad, reciclaje, contenido reciclado, trazabilidad y gestión del ciclo de vida.

La nueva guía da ahora un paso adicional: convierte esos requisitos regulatorios en una hoja de ruta mucho más concreta para la industria.

Por primera vez, las empresas pueden visualizar de una manera estructurada qué información deberán preparar, qué requisitos dependen de su tipo de batería y qué campos todavía no serán exigibles cuando el Battery Passport se convierta en obligatorio.

Y esa fecha está cada vez más cerca.

71 data points para entender qué exige realmente el Battery Passport

A partir del 18 de febrero de 2027, el Battery Passport será obligatorio para las baterías de vehículos eléctricos, las baterías LMT y las baterías industriales de más de 2 kWh que se introduzcan en el mercado de la Unión Europea.

Las baterías serán, además, el primer grupo de productos para el que un Digital Product Passport se convierta en obligatorio en la UE, según la información específica publicada por la Comisión Europea sobre el Digital Product Passport for Batteries.

Hasta ahora, buena parte de la conversación industrial se había centrado en conocer qué grandes bloques de información contendría el pasaporte: composición, rendimiento, sostenibilidad, circularidad, reparación o reciclaje.

La nueva guía baja un nivel más.

Los 71 data points permiten identificar información concreta que deberá estar disponible en función de la batería y de los requisitos que le resulten aplicables.

Entre ellos se encuentran datos relativamente básicos, como:

  • el identificador único de la batería;

  • la identidad del responsable del Battery Passport;

  • fabricante, modelo y número de serie;

  • lugar y fecha de fabricación;

  • peso y capacidad;

  • química;

  • sustancias peligrosas;

  • materias primas críticas presentes por encima de determinados umbrales.

Pero el alcance va mucho más allá de una ficha técnica.

También aparecen parámetros como las tensiones mínima, nominal y máxima, capacidad de potencia, vida útil prevista, resistencia interna, eficiencia energética, información sobre garantía o determinados datos de rendimiento y durabilidad.

Y existe otro bloque especialmente relevante para la circularidad: información relacionada con la composición de la batería, componentes, repuestos, medidas de seguridad y desmontaje, incluyendo datos destinados a facilitar su gestión cuando llegue al final de su primera vida.

Es decir, el Battery Passport no describirá únicamente cómo se comporta una batería. También deberá proporcionar información que ayude a entender cómo está construida y cómo puede gestionarse cuando llegue el momento de repararla, reutilizarla, remanufacturarla o reciclarla.

Esta información cobra especial valor cuando la batería entra en procesos de reutilización. CIC energiGUNE lleva años trabajando sobre las oportunidades y retos asociados a las baterías de segunda vida, donde conocer el estado y el historial del producto es fundamental para determinar su posible reutilización.

Una aclaración importante: los 71 datos no tendrán que aparecer en febrero

Esta es probablemente una de las aportaciones más útiles de la nueva guía.

Que el Reglamento contemple un determinado dato dentro del Battery Passport no significa necesariamente que deba aparecer desde el 18 de febrero de 2027.

La Comisión distingue ahora claramente entre información obligatoria, opcional, condicional y datos que todavía no tendrán que cumplimentarse o mostrarse cuando entre en vigor la obligación.

Por ejemplo, la declaración y la etiqueta de huella de carbono figuran entre los data points del pasaporte, pero la guía establece que no tendrán que mostrarse en febrero de 2027 porque su formato todavía debe concretarse mediante la correspondiente legislación de implementación.

La huella de carbono de las baterías es, no obstante, uno de los elementos clave de la nueva regulación europea y supone ya un importante reto para la industria, especialmente por la necesidad de recopilar información fiable sobre materiales, fabricación, energía, transporte y otros procesos distribuidos a lo largo de la cadena de valor.

La información sobre responsible sourcing vinculada a la diligencia debida tampoco tendrá que aparecer en febrero; la versión actualizada de la guía la vincula a la aplicación de estas obligaciones a partir de agosto de 2027.

Algo similar ocurre con los porcentajes de cobalto, litio, níquel y plomo recuperados de residuos presentes en las baterías. Su incorporación seguirá el calendario establecido para los requisitos de contenido reciclado y la legislación correspondiente.

La consecuencia para las empresas es importante: no existe una única checklist válida para todas las baterías y para todas las fechas.

El primer trabajo consiste precisamente en determinar qué requisitos afectan a cada producto y cuándo.

Tampoco todas las baterías tendrán exactamente el mismo pasaporte

La nueva documentación confirma otra cuestión fundamental: la aplicabilidad de determinados datos cambia en función de la categoría y las características de la batería.

En las baterías industriales, por ejemplo, algunos requisitos dependerán de si se trata de una batería recargable, si dispone de un Battery Management System, si se utiliza en almacenamiento estacionario, si funciona como batería de respaldo o incluso de los materiales que contiene.

En otros casos las diferencias son explícitas. El parámetro relativo al capacity threshold for exhaustion, por ejemplo, es obligatorio para baterías de vehículos eléctricos, pero no debe cumplimentarse para LMT o baterías industriales.

Esto introduce una cuestión que puede parecer obvia, pero que tendrá implicaciones importantes en la práctica:

prepararse para el Battery Passport exige primero caracterizar correctamente qué batería se está comercializando y qué obligaciones le corresponden.

El pasaporte no será estático: habrá información que cambiará durante la vida de la batería

Uno de los aspectos más transformadores del Battery Passport es que no toda su información quedará fijada en el momento de fabricación.

El Reglamento también contempla dynamic data, es decir, información que puede evolucionar a medida que la batería se utiliza.

La nueva guía identifica parámetros relacionados con:

  • capacidad y pérdida de capacidad;

  • potencia y pérdida de potencia;

  • resistencia interna y su evolución;

  • eficiencia energética cuando sea aplicable;

  • vida útil prevista;

  • estado de salud;

  • estado de la batería;

  • número de ciclos de carga y descarga;

  • determinados eventos negativos, como accidentes;

  • condiciones ambientales de funcionamiento;

  • estado de carga.

Su aplicación depende de la categoría y características de la batería, pero introduce una diferencia fundamental respecto a otros sistemas tradicionales de información de producto.

El pasaporte deberá poder acompañar la evolución de la batería durante su vida útil.

La Comisión ya había aclarado en sus sesiones de trabajo con la industria que determinados parámetros de rendimiento y durabilidad deben actualizarse cuando corresponda, que parte de los datos derivados del uso se actualizarán periódicamente y que, para determinadas baterías sujetas al artículo 14, la información relacionada con el estado de salud puede requerir una actualización diaria.

Esto convierte el Battery Passport en algo muy distinto a generar un PDF, rellenar una base de datos una sola vez o colocar un QR sobre un producto.

¿Quién es responsable de toda esta información?

La responsabilidad de crear y mantener el pasaporte corresponde al operador económico que introduce la batería terminada en el mercado de la Unión Europea, y no a los proveedores individuales de sus componentes o módulos. La Comisión señala que este operador será normalmente el fabricante establecido en la UE o el importador y que podrá autorizar por escrito a otro actor para actuar en su nombre.

Esto tiene una consecuencia especialmente importante para fabricantes de packs, OEMs e importadores.

Aunque sean ellos quienes asuman la responsabilidad final, una parte importante de la información necesaria no se genera dentro de su propia organización.

Puede encontrarse en fabricantes de celdas, proveedores de materiales, productores de componentes, operadores logísticos o empresas situadas en otros países.

La Comisión define además una arquitectura descentralizada: la información detallada del producto se mantiene fuera de una gran base de datos central de la UE, mientras que el DPP Registry proporciona la infraestructura necesaria para registrar identificadores únicos y los metadatos asociados.

Este DPP Registry ya está operativo desde el 20 de julio de 2026, acompañado de un entorno de pruebas para facilitar la preparación de las empresas. La Comisión Europea anuncia la puesta en marcha del DPP Registry.

La implementación, por tanto, ha dejado de ser un escenario futuro.

Ya está en marcha.

Una misma batería puede incluso necesitar un nuevo pasaporte

El ciclo de vida añade todavía otra capa de complejidad.

La documentación presentada por la Comisión explica que, cuando una batería es remanufacturada o repurposed, deberá generarse un nuevo Battery Passport y un nuevo operador asumirá la responsabilidad sobre él. Cuando la batería se convierta en residuo, la responsabilidad pasará al actor correspondiente dentro de su gestión.

El pasaporte también deberá reflejar los cambios de estado de la batería.

La trazabilidad deja así de terminar en la puerta de la fábrica.

Se extiende hacia la reparación, segunda vida, remanufactura y reciclaje.

El verdadero problema industrial: datos fiables a través de toda la cadena de valor

La publicación de los 71 data points hace todavía más visible cuál será uno de los grandes retos de implementación.

Los datos existen en lugares diferentes, pertenecen a empresas diferentes y no siempre se han generado pensando en que algún día tendrían que integrarse en un Battery Passport.

Esta dificultad ya se está observando en proyectos industriales reales. La colaboración entre CIC energiGUNE y CAF Power & Automation para la adaptación a la nueva regulación europea de baterías está permitiendo abordar precisamente retos relacionados con sostenibilidad, trazabilidad, huella de carbono, gestión del ciclo de vida y recopilación de información procedente de distintos actores de la cadena de suministro.

La dimensión internacional añade además nuevos problemas.

En el webinar organizado por la Comisión Europea, Catena-X presentó un piloto desarrollado junto a CATL y BMW para demostrar el intercambio de información del Battery Passport entre China y Europa. En una primera fase, el piloto pudo cubrir aproximadamente un 80 % de los requisitos de datos estáticos considerados, mientras que determinada información sensible quedó fuera del intercambio.

No es una referencia regulatoria ni un porcentaje extrapolable al conjunto de la industria, pero sí ilustra perfectamente el problema:

cumplir el Battery Passport dependerá tanto de la calidad del dato como de la capacidad para compartirlo a través de cadenas de suministro complejas.

De la lista de requisitos al data gap de cada empresa

La nueva guía de la Comisión reduce parte de la incertidumbre.

Ahora sabemos con mucha más precisión qué información contempla el pasaporte y cómo varía su aplicabilidad.

Pero eso también hace más fácil identificar el siguiente reto.

Entre hoy y febrero de 2027, las empresas afectadas tendrán que pasar de la interpretación regulatoria a la implementación:

identificar las baterías sujetas al pasaporte, mapear los data points aplicables, localizar las fuentes de información, detectar datos que faltan, coordinarse con proveedores, validar metodologías, definir responsabilidades internas y preparar los sistemas que permitan mantener esa información durante el ciclo de vida del producto.

El 18 de febrero de 2027 no debería ser la fecha en la que una empresa empiece a preguntarse cómo construir su Battery Passport.

Debería ser la fecha en la que el sistema ya funcione.

CIC energiGUNE: del cumplimiento regulatorio a una estrategia de datos y sostenibilidad

La nueva guía de la Comisión permite concretar mejor el objetivo, pero no elimina la complejidad técnica que existe detrás de muchos de los datos.

Aspectos como la huella de carbono, el Análisis de Ciclo de Vida (LCA), la composición de materiales, el contenido reciclado, el rendimiento y durabilidad o la trazabilidad de la cadena de suministro requieren información fiable y, en muchos casos, metodologías y capacidades técnicas específicas.

El Análisis de Ciclo de Vida permite, por ejemplo, evaluar los impactos ambientales de un producto desde la extracción y procesamiento de materias primas hasta su fabricación, uso y final de vida, proporcionando información esencial para abordar los nuevos requisitos de sostenibilidad con una perspectiva integral.

CIC energiGUNE trabaja con empresas para ayudarles a interpretar y preparar los nuevos requisitos europeos aplicables a las baterías, identificar los datos necesarios, detectar gaps de información y avanzar en su recopilación, cálculo y validación.

La experiencia desarrollada en proyectos industriales demuestra que uno de los principales retos no está únicamente en crear el pasaporte digital, sino en construir la información fiable que debe existir detrás de él.

Para las empresas que quieran profundizar en este nuevo escenario regulatorio, CIC energiGUNE ha preparado el white paper “THE DIGITAL BATTERY PASSPORT. Regulation, Sustainability and Industrial Transformation in Europe”, dirigido a fabricantes de baterías, proveedores, OEMs y otros agentes industriales que quieran anticipar los nuevos requisitos, reducir riesgos de cumplimiento y mejorar su preparación en materia de datos. Acceder al white paper “THE DIGITAL BATTERY PASSPORT”.

El informe analiza el impacto del Reglamento Europeo de Baterías y las implicaciones del Battery Passport en ámbitos como sostenibilidad, LCA, huella de carbono, circularidad, contenido reciclado, diligencia debida y digitalización.

Porque, a partir de 2027, una batería ya no tendrá que demostrar únicamente cómo funciona.

También tendrá que demostrar su historia con datos.

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